[Reseña] ​¿El juego más aterrador de Capcom? Analizamos Resident Evil Requiem

No les voy a mentir, tenía las expectativas por las nubes con Resident Evil Requiem, y después de terminarlo, puedo decir que Capcom lo volvió a hacer. Es esa mezcla perfecta entre lo que amamos de los clásicos y la fluidez de los juegos actuales. Se siente como un regreso a casa, pero una casa que ahora es mucho más peligrosa y detallada de lo que recordaba.

Lo primero que me pegó fuerte fue esa sensación nostálgica de caminar otra vez por Raccoon City. Ver las calles que recorrí hace años, pero ahora con un realismo que te pone los pelos de punta, fue increíble. Hay rincones que reconoces al instante y otros que han sido expandidos, logrando que esa melancolía de volver al origen de todo se sienta fresca y, a la vez, súper respetuosa con el legado de la saga.

Uno de los puntos más fuertes es la nueva trama del orfanato. No quiero hacer mucho spoiler, pero la manera en que profundizaron en lo que pasaba en ese lugar le da un aire de horror psicológico que me dejó helado. Es una parte de la historia de Raccoon City que no sabíamos que necesitábamos explorar tanto, y la verdad es que aporta momentos de tensión pura que te mantienen pegado al asiento.

En cuanto a cómo se juega, me encantó el contraste entre los personajes. Manejar a Grace es una experiencia de supervivencia total, donde cada bala cuenta y el miedo es constante. Por otro lado, jugar con Leon te da ese respiro de acción que tanto nos gusta, pero sin que el juego se vuelva un paseo. Esa dualidad hace que el ritmo nunca decaiga y siempre quieras ver qué sigue.

Eso sí, tengo que ser honesto con los que juegan en computadora: me topé con algunos problemas de audio conocidos en la versión de PC. A veces las voces se desincronizan un poco en las escenas o se escucha un ruidito medio metálico que llega a distraer. No es algo que rompa el juego por completo, pero sí es un detalle que espero que arreglen pronto con algún parche, porque la ambientación sonora es demasiado buena para que tenga esos fallos.

Más allá de esos temas técnicos, el diseño de los niveles es una joya. Los puzzles me parecieron entretenidos y están muy bien integrados, nada se siente metido a la fuerza. Y ni hablar de la gestión de recursos; esa sensación de encontrar una “Safe Room” cuando te queda una sola bala y estás en rojo es algo que solo Resident Evil sabe transmitir tan bien.

Para ir cerrando, aunque esos detallitos técnicos le quitan la perfección absoluta, el juego es una maravilla que todo fan debería probar. Me ha dado horas de sustos, adrenalina y recuerdos geniales de mi infancia con la franquicia. Por todo eso, mi puntuación final es de 9.5/10. ¡Si te gusta el terror, no te lo puedes perder!

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